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El Casino Maaneltein de El Libano

Me contaban el otro día en el joyland casino una anécdota, que explica que en el momento en que el puente que permite acceder al casino Maaneltein de El Líbano fue destruido por las bombas del ejército de Israel, los trabajadores dieron por sentado que habían perdido sus empleos. Cuando llegaron a las instalaciones, había una multitud de ciudadanos, pero no huían de las bombas, sino que querían jugar a sus juegos de azar favoritos en el casino.

Aunque en los países musulmanes es muy poco habitual la existencia de casas de apuestas y casinos, debido a que el Islam los prohíbe y están muy mal vistos por la sociedad en general, el Líbano se salva de estos obstáculos morales y religiosos, y sus habitantes acuden regularmente al casino de Maameltein para disfrutar de las máquinas tragaperras y los juegos de azar, además de ser un punto de reunión para otros jugadores de los países circundantes, ya que a excepción de alguna región chipriota, Líbano es el único país en el que estos sitios están abiertos a todo aquél que quiera jugar.

casino maaneltein en la imagen

El mercado de las apuestas está en plena expansión en esta región, según los últimos datos. Además, allí también ha llegado la moda del Texas Hold’em, la variedad de póquer más practicada en occidente, y como aquí, está batiendo records de participación, y van apareciendo escuelas en las que se puede aprender a dominar los entresijos de este deporte, aunque el entrenamiento es completamente multimedia, evitando las barajas y las fichas, para no infringir las estrictas leyes que impiden cualquier partida fuera del casino.

Los torneos regulares de póquer están teniendo muchísimo éxito, con varios eventos semanales y un número de jugadores constantes y habituales, que pueden gastar sumas de hasta diez mil dólares por partida. Para ellos se están habilitando espacios concretos en los que poder participar al Texas Hold’em.

En el primer campeonato de póquer celebrado en El Líbano se superaron las expectativas marcadas. El anfitrión fue el jugador de Texas Hold’em australiano-libanés Joe Hachem, que ganó el título mundial de 2005. Las previsiones eran de 100 personas inscritas, pero la suma final fue de más del doble. Si tenemos en cuenta que para participar había que pagar 10.000 dólares, nos podemos hacer una idea del peso de este negocio en el casino de Maaneltein

De todas formas, el casino utiliza sistemas de apuestas limitadas, también presentes en otros lugares como el joyland casino, lo que impide que los jugadores pierdan sumas excesivamente grandes de dinero. El objetivo es promover el Líbano como un lugar turístico, y fomentar la imagen del póquer como un deporte, y no como algo negativo. Además, se pretende potenciar un turismo de calidad, para aquellos grandes jugadores que además de un buen sitio en el que poder practicar sus juegos preferidos, también puedan acceder a instalaciones de alta calidad que satisfagan sus necesidades de alojamiento, restauración y ocio.